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El Sauce

Todas las mañanas el señor Li se sienta en un banco desde el que puede contemplar el pasado y el futuro. Mira a un lado y a otro, como si tuviese que elegir una de las dos caras de la ciudad. Las aguas del foso le devuelven el reflejo de su rostro, entre el pasado y el presente. Como la rama del sauce, va y viene según sopla el aire.